lunes, 29 de diciembre de 2008

adivinanza


Es tan delicada en los detalles que incluso su voz se abriga con un foulard de algodón. Acompaña sus frases con un gesto de la mano derecha que a priori recordaría a Italia pero que en ella es puro zen. Lleva bolígrafos en la mirada y una discreta libreta en su ritmo de escucha. Tiene piernas de colores y vestidos que piensan que el invierno es una frase hecha. Ella sabe reir, mucho, gratis, a bocajarro, sin anestesia.
La escogí a ella porque enseña y yo siempre he sentido debilidad por las regaderas, que lo mismo hacen brotar un trébol de cuatro hojas que una margarita en la autopista.


Roberta Pistacho

2 comentarios:

ROSA ALIAGA dijo...

cuando me canso...me vengo a mirar tu adivinanza y me pongo tan contenta

Anónimo dijo...

roberta, hoy he vuelto a leer tu adivinanza y cada vez que lo hago me gusta más, de verdad... y además es tan cierta...
un beso de una de cal y otra de arenas