No quisiera agotar nunca las cosas que me gustan porque si algo adoro es la capacidad de sorpresa. A lo mejor es por mi naturaleza ambiciosa y ansiosa.El caso es que para responder a lo que me gusta y no me gusta me tengo que trasladar mentalmente a una situación inventada y así ya hago lo primero que me gusta que es viajar, imaginar e inventar.
En este momento, y no sé bien por qué, estoy sentada en un banco de la estación de Nuevos Ministerios ¡por fin he encontrado sitio! Y lo primero que pienso es que menos mal que a estas horas ya no voy a tener que volver porque tanta gente me produce un agobio tremendo y eso que la estación la han pintado de blanco y parece mucho más grande y no una tubería como antes.
La persona que está sentada a mi lado habla a voces por el móvil dando referencias sobre zapatos y así ,en estos 5 minutos, ya sabemos todos a que se dedica y el género disponible ¿ por qué? ¡no puedo entenderlo!. En cambio en el otro extremo del banco hay un joven con sus cascos que mueve el pie a no sé qué ritmo mientras se sorbe los mocos y las lágrimas. Gracias al del móvil no escucho esa ascensión de fluidos y nada interrumpe la curiosidad que me provoca esa tristeza ¿qué le pasará? ¡en el fondo soy una cotilla o tal vez tengo complejo de samaritana!. Si este cercanías llevase a misiones redentoras me haría muy feliz porque a mi me hace sentirme bien ayudar a al gente, hacer la buena acción del día.
¡ ay que desorden de viaje y de ideas ! ¡con lo que yo odio el desorden !
Canche69, es octubre y llueve.

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